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DESEOS

Nuestro camino cuaresmal continúa y hoy estamos invitados a contemplar un pasaje muy rico en ideas para nuestra oración: el tercer anuncio de la pasión, la petición de la madre de los hijos de Zebedeo y la discusión de los discípulos por el primer lugar.

Podemos preguntarnos ¿qué le pido a Jesús en la oración? ¿Cómo acepto el sufrimiento y los dolores que ocurren en mi vida?

Jesús dice: "¡No debe ser así entre vosotros!" ¿Mi manera de vivir en comunidad sigue este consejo de Jesús?

Hoy quiero reflexionar sobre lo que significa "crecer" según la lógica del Evangelio, vuelvo mi mirada a Jesús Crucificado y comprendo cuánto amor hay en esta elección: Jesús se hizo siervo obediente hasta el punto de dar la propia vida sólo por Amor.

Invoco al Espíritu Santo pidiendo que el Amor habite totalmente en mi corazón para que yo también pueda ser servidor del prójimo y constructor de la verdadera fraternidad.




Lo condenarán a muerte.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 20, 17-28

Mientras Jesús subía a Jerusalén, llevó consigo a los Doce, y en el camino les dijo: “Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará”.

Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo.

“¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús.

Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.

“No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?”

“Podemos”, le respondieron.

“Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”.

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.

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