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Martes de la Quinta semana de Cuaresma


La liturgia de hoy nos invita a levantar la mirada hacia Aquel que es nuestra salvación. La primera lectura, que nos remite al camino que tuvo que recorrer el pueblo de Israel tras su liberación de Egipto, nos recuerda que toda nuestra existencia es un camino de continua conciencia de quiénes somos, pero más aún en quién estamos llamados a depositar nuestra nuestra confianza. Cuando nos olvidamos de que somos protegidos por un gran amor, entramos en la muerte.

El camino de Cuaresma debe ayudarnos a levantar la mirada hacia el crucifijo, que como la serpiente de bronce nos da la salvación. Desde lo alto de la Cruz, Cristo nos invita a hacer como él, a darnos, porque sólo en el don generoso de la vida está la verdadera vida.

Dediquémonos hoy un tiempo a contemplar en el Cristo Crucificado el signo del Amor del Padre que nos hace nuevas criaturas.

Hemos enmarcado la cruz en el marco de la sabiduría humana y en el marco de la sublimidad de la palabra. Lo pegamos con reverencia en las paredes de nuestra casa, pero no lo plantamos en nuestros corazones. Pende de nuestro cuello, pero no depende de nuestras elecciones. La inclinamos y la incendiamos en la iglesia, pero nos mantenemos en las antípodas de su lógica. Lo hemos aislado, aunque con todo el respeto que se merece. (Don Tonino Bello)

PRIMERA LECTURA

Todo el que haya sido mordido, al mirar la serpiente de bronce, quedará sano.

Lectura del libro de los Números 21, 4-9

Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edóm. Pero en el camino, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!”

Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas.

El pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes”.

Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: “Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un mástil. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará sanado”.

Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano.

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo soy.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8, 21-30

Jesús dijo a los fariseos:

“Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir”.

Los judíos se preguntaban: “¿Pensará matarse para decir: ‘Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir’?”

Jesús continuó:

“Ustedes son de aquí abajo, Yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, Yo no soy de este mundo.

Por eso les he dicho: "Ustedes morirán en sus pecados".

Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”.

Los judíos le preguntaron: “¿Quién eres Tú?” Jesús les respondió: “Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar.

Pero Aquél que me envió es veraz, y lo que aprendí de Él es lo que digo al mundo”.

Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: “Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque Yo hago siempre lo que le agrada”.

Mientras hablaba así, muchos creyeron en Él.

Parola del Signore.

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