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Miércoles de la segunda semana de Cuaresma

Actualizado: 12 mar 2023

Hoy estamos invitados a tomar en consideración otro aspecto fundamental de nuestro camino en el seguimiento de Jesús: el don de sí mismo en el servicio a los demás.

El pasaje evangélico de hoy nos lleva a contemplar a Jesús como modelo de nuestro servicio, Aquel que no se escatimó a sí mismo movido por el amor. Podemos preguntarnos si en nuestra vida cotidiana reconocemos que es la fuerza del amor la que nos impulsa a darnos sin reservas.

En algunos momentos puede ser que como los discípulos también nos perdamos en lo que no es fundamental. O que los compromisos cotidianos nos lleven a vivir por costumbre y no como respuesta de amor a la llamada que hemos recibido.

El ejercicio que podemos hacer hoy es tomar el Evangelio y detenernos a escuchar nuestros sentimientos en el momento en que se nos revela una vez más cuál es el estilo del discípulo.

Que las palabras del Evangelio toquen nuestro corazón y nos den el "impulso" que necesitamos para caminar con alegría por los caminos del Señor.

PRIMERA LECTURA

Vengan, inventemos algún cargo contra él.

Lectura del libro de Jeremías 18, 18-20

Los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén dijeron: “ ¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras”.

¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan! ¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Lo condenarán a muerte.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 20, 17-28

Mientras Jesús subía a Jerusalén, llevó consigo a los Doce, y en el camino les dijo: “Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará”.

Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo.

“¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús.

Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.

“No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?”

“Podemos”, le respondieron.

“Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”.

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.

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