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Miércoles de la primera semana


Hace una semana comenzó nuestro camino hacia la Luz de la Pascua, hoy la Liturgia nos invita a dejarnos interrogar por las invitaciones de Dios que nacen en el cotidiano. Después de todo, ¿qué representa para nosotros la ciudad de Nínive sino la posibilidad de un cambio radical en virtud de una palabra?

Hoy podemos dejarnos interpelar, provocar, tocar por los acontecimientos del cotidiano. En ellos podemos encontrar verdaderamente oportunidades inesperadas de gracia, dones del Espíritu que nos sorprenden, posibilidades de cambio que hasta ahora creíamos imposibles.

En el fondo es la consecuencia lógica de haber reconocido a Dios como nuestro Padre, abandonémonos a él y a su "creatividad" que de todo puede sacar el bien para nosotros.

 

PRIMERA LECTURA

Los ninivitas se convirtieron de su mala conducta.

Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-10

La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: “Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que Yo te indicaré”.

Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: “Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida”.

Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, éste se levantó de su trono, se quitó su vestidura real, se vistió con ropa de penitencia y se sentó sobre ceniza. Además, mandó proclamar en Nínive el siguiente anuncio:

“Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, deberán probar bocado: no pasten ni beban agua; vístanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. Tal vez Dios se vuelva atrás y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos”.

Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

A esta generación no le será dado otro signo que el de Jonás.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 11, 29-32

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: Ésta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón.

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que Jonás. Palabra del Señor.

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