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Sábado de la primera semana


Llegamos al final de esta primera semana de Cuaresma y estamos invitados a dar un paso en nuestra relación con el Señor y con los hermanos. Ayer se nos recordó que no podemos ni siquiera pensar en vivir una vida de fe si en nuestras relaciones no se dan actitudes concretas que indiquen apertura al otro. Hoy estamos llamados a ir más allá en este sentido.

Puede ser que una primera lectura del Evangelio nos desanime: ¿cómo podemos ser perfectos como el Padre? O peor aún, ¿si no soy perfecta/o puedo entrar en comunión con el Padre? En definitiva: ¿Cómo puedo asegurar la comunión que me hace entrar en contacto con Él?

Recordando la alianza del Pueblo de Israel con el Señor, se nos sitúa en una perspectiva precisa: la nuestra no es una vocación a realizar actos heroicos para "entrar en la gracia" a los ojos del Señor: hemos sido mirados y elegidos porque somos amados por él.

Las preguntas de Jesús al final del Evangelio de hoy nos instan a elegir lo mejor porque en nuestro corazón brota la gratitud por todo el bien recibido.

 

PRIMERA LECTURA

Serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios.

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 16-19

Moisés habló al pueblo diciendo:

Hoy el Señor, tu Dios, te ordena practicar estos preceptos y estas leyes. Obsérvalas y practícalas con todo tu corazón y con toda tu alma.

Hoy tú le has hecho declarar al Señor que Él será tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escucharás su voz.

Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva, como Él te lo ha prometido, y que tú observarás todos sus mandamientos; que te hará superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, como Él te lo ha prometido.

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.

Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?

Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo..

Parola del Signore.

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