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TODOS HERMANOS

El aislamiento y la cerrazón en uno mismo o en los propios intereses jamás son el camino para devolver esperanza y obrar una renovación, sino que es la cercanía, la cultura del encuentro. El aislamiento, no; cercanía, sí. Cultura del enfrentamiento, no; cultura del encuentro, sí. (fratelli tutti).

Nuestro camino hacia la Pascua continúa y encontramos que la hostilidad hacia Jesús crece, a veces, también nosotros, debemos confesarlo, nos cerramos en nuestras certezas y nos cuesta acercarnos a las personas diferentes.

Mirémonos con verdad dentro de nosotros mismos y abramos nuestro corazón a la diversidad, sólo así seremos constructores de Paz.

Aceptemos la invitación del Señor y caminemos entre todos los hombres como lo hizo Jesús.

Señor, dame un corazón bien abierto listo para recibir a todos, respetando tanto su identidad religiosa qué política étnica y social. Deja que el amor y la identidad estén en mí. de hermano y hermana universales.

Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado solamente a los judíos.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 24-30

Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.

También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Elíseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, el sirio”.

Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino. Palabra del Señor.

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